Verba volant, scripta manent.

En el autobús...

...que me lleva al trabajo cada mañana coincido muchas veces con dos personas: un abuelo y su nieto. El niño va de uniforme y tendrá unos 8 años, el abuelo tiene unos cuantos más y no va uniformado.
Cada mañana cogen el autobús en la misma parada. El niño entra delante. Con paso ligero y alegre corre entra las personas que estamos ya dentro y se agarra a la barra cogiendo sitio para su abuelo, que llega detrás de él con paso más lento e inseguro.
El niño carga sólo con su alegría y sus pocos años, al abuelo le pesan los suyos un poco más y lleva consigo una mochila con ruedas llena, supongo, de material escolar...
Cuando bajan del bus, el nieto salta seguro, el abuelo baja detrás sujentándose a la puerta, dentro de poco quizás tenga que apoyarse en el niño...
Cuando los veo, no puedo evitar una sonrisa y pensar que, nunca tengo demasiado claro si es el abuelo el que lleva al nieto al colegio...o al revés.



Lápidas

Pasaron otros nueve años y te volví a encontrar...pasaste de nuevo por delante de mi puerta, pero seguiste de largo, esta vez no me viste, pero yo sí te vi a ti.
El olor a flores era intenso y lo inundaba todo. Te reconocí detrás de tus gafas de sol.
Despedías a esa persona en la que creías haberme encontrado a mí...pero no era yo.
Te vi agacharte y depositar flores a su puerta.
Te fuiste por el camino por el que habías llegado y volviste a pasar por delante de mi puerta...
Tampoco esta vez te paraste delante.



Cuerpos



Cuerpos que andan, que ríen, que lloran,
Cuerpos que sienten, que corren, que mienten,
Cuerpos que comen, que beben, que duermen,
Cuerpos que aman, que gozan,
Cuerpos que sufren.

Cuerpos que miran, que oyen, que escuchan,
Cuerpos que ven, que cantan, cuerpos que gustan,
Cuerpos que duermen, cuerpos que sueñan,
Cuerpos que roncan, que rondan
Cuerpos que tocan.

Cuerpos que hablan, que dicen, que gritan,
Cuerpos que esperan, que llegan, que marchan,
Cuerpos que venden, que compran, que cambian,
Cuerpos que odian, cuerpos que matan,
Cuerpos que callan.

Cuerpos que dan, que toman, que roban,
Cuerpos que curan, que rezan, que abrazan,
Cuerpos que ayudan, cuerpos que pasan,
Cuerpos que engañan.

Cuerpos que dudan, cuerpos que actúan,
Cuerpos que ofrecen, cuerpos que crecen,
Cuerpos que nacen, cuerpos que mueren,
Cuerpos presentes, cuerpos ausentes,
Cuerpos…sólo somos cuerpos.



Imagen: Spencer Tunick "NewcastleGateshead 9" (BALTIC Centre for Contemporary Art) 2005



D-funciones administrativas

Fueron recogiendo su partida de nacimiento, el libro de familia, el DNI, su pasaporte-como era de los que viajan lejos, tenía pasaporte-, la tarjeta de la seguridad social, el modelo 600 de autoliquidación del impuesto de trasmisiones patrimoniales de cuando hizo aquella sociedad civil, la escritura del piso que al final logró pagar junto a su mujer, la radiografía de su pierna derecha que se rompió jugando en la playa de la manera más tonta y nunca había querido tirar, recogieron incluso el plano de una pequeña finca que una vez tuvo que presentar en el catastro después de heredarla de su padre; las cinco últimas declaraciones del IRPF (en la última le salía a devolver) e incluso, el último informe de vida laboral que el Ministerio de Trabajo le había remitido (visto ahora parecía más un epílogo que otra cosa). El certificado de defunción fue lo último que introdujeron en la caja.
El traslado por el largo pasillo acompañado sólo por el sonido de teclados y fotocopiadoras a modo de enlutadas plañideras, se hizo largo y lento.Por último,metieron todo en la trituradora y poco a poco su vida de papel se fue deshaciendo en tiras…mezclándose cantidades con fechas, números con letras…Cuando terminaron, recogieron toda aquella burocracia símbolo de una sociedad civilizada…y la incineraron.
Depositaron las cenizas en una pequeña urna que colocaron en la planta 3ª izquierda, primer pasillo, estantería 2ª, en la letra D.




Distancias



"Desayunó en la cocina junto a su hijo viendo las noticias de las 7 en la televisión que había integrada en la puerta del frigorífico.
-Hijo, tienes que escuchar las noticias…estar informado es imprescindible hoy en día.
Su hijo le miraba con ojos tristes, una palabra asomó a sus labios, pero no se atrevió a salir.
Juntos, subieron al coche y el tiempo de trayecto al colegio se consumió con varias llamadas internacionales que su padre contestó a través del bluetooth…
A las 7.45 sabía perfectamente los puntos que habían subido o bajado las acciones que tenía cotizando en bolsa.
Dejó a su hijo en la puerta del colegio no sin antes darle el último consejo a través de la ventanilla bajada:
-no pierdas el tiempo en clase hijo, estudia y lee.
Antes de que su hijo pudiera contestarle, el coche se alejó a toda prisa.
Cuando llegó a su despacho y encendió el ordenador tenía un email del director de la sucursal de su empresa en Chicago, donde le informaba que en un tiempo breve volvería a España para reunirse con él. Luego echó un vistazo a la prensa nacional e internacional más importante y cuando se dio por informado prácticamente de casi todo lo que ocurría en el mundo, acudió a la sala de videoconferencias para reunirse durante una hora con uno de sus socios en Hong Kong. Las órdenes a su secretario fueron rotundas: “que nadie me moleste bajo ningún concepto”.
A las 8 de la tarde y de regreso a casa sintonizó como cada día la emisora de radio que le informaba de los sucesos de la tarde y fue entonces ,al escuchar la noticia de que de nuevo el acoso escolar era la causa del suicidio de otro adolescente, cuando se dio cuenta de que toda la información acumulada no había hecho sino desplazar a la única que nunca hubiera podido buscar por Internet, que todos los kilómetros de distancia que había acortado día tras día mediante la tecnología más puntera se unían hoy para formar una eternidad de años luz a la que estaba de su hijo…
Varias llamadas personales sin atender retumbaron en su cabeza al encender el móvil que no era del trabajo."


Malhumor





El día estaba triste y gris. Unos nubarrones negros acechaban como lobos en el horizonte.
Sin saber por qué, decidí acercarme a ellos. Conduje sin mirar el tiempo, sin tener en cuenta la distancia, mi objetivo eran los nubarrones negros. Quería entrar en ellos como una forma de suicidio alternativa. Cuando me estaba acercando, cuando ya casi los podía tocar con la mano, se abrió un claro y salió el sol. Insolente, cínico, despiadado, riéndose de mí y de toda la humanidad, se llevó consigo la negrura y la tristeza. Me avocó a la vida como quien tira un despojo al contenedor de la basura. Eso era yo para él, un despojo humano que no merecía todavía el don de la muerte.

“Maldita bola egocéntrica...” pensé.



Piercing xxL



A esta belleza me la encontré dando un paseo (el Junio pasado) por la costa de la playa de la Espasa en Caravia (Asturias). Me miró, le miré y cada uno seguimos a lo nuestro como si nada...
Eso sí, el piercing le quedaba "divinodelamuerte".




Espejismos

“DecalcomanÍa” de René Magritte



Me miré al espejo una vez más, despacio, sin prisa, me miré a los ojos fijamente, escudriñándome… me acerqué a mí mismo. Me acerqué tanto,  que mi nariz se quedó pegada a mi nariz…
Me alejé un poco y vi que las pupilas de mi otro yo enfocaban las mías propias para poder verme. Hice una mueca y mi yo espejismo la hizo también , a la vez, como era de esperar de una imagen seria como era la mía. Me di la vuelta y mi espalda pudo intuir otra espalda, volví a dármela y esta vez mi reflejo ya no estaba, se había ido…aburrido de sí mismo.





Literalidad




Le había dado tantas vueltas a la cabeza en los últimos días buscando una solución al problema que, ahora ya, derrotado y exhausto pero con la solución en la mano,era incapaz de darle media vuelta más para no tener que girar el cuerpo entero cada vez que miraba de frente.



El candidato

El candidato subió al estrado, se colocó ante los micrófonos y se quedó en blanco.
Intentó empezar pero no pudo, no sabía qué decir...no le habían preparado para la sinceridad y en estos momentos el mentir se le hacía muy cuesta arriba. El sudor apareció en su frente de improvisto como un Judas delator.
Sólo dijo una frase: “dicen que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" y, apoyándose en sus muletas se bajó del estrado.



El rastro



Fue la dama más triste de París.
Vitoreada en muchas ocasiones, fue temida por algunos y respetada por todos. Alcanzó el éxito y conoció la fama, pero también la soledad.
No fue feliz. Durante toda su vida no hizo más que preguntarse por qué estaba tan sola si tantos hombres habían perdido la cabeza por ella y, también, alguna mujer. Siempre se preguntó por qué nadie se había quedado a su lado…
Y es que, todos ellos, tan sólo le dejaban un tenue y sutil rastro rojo que Madame Guillotine nunca supo cómo seguir.



¿Otro café?


“¿Otro café?”

Ella no contestó; apagada y muda me dejó indeciso sin saber muy bien qué hacer.
Solo ante el abismo de la duda, vacilé unos momentos y al final tuve que echarle el resto. Decidí que sí…un día más.
Cada mañana ella siguió en sus trece, inexpresiva y reservada.

“Estoy un poco harto de tus conversaciones en silencio”- le reproché - 
Entonces, triste y parsimonioso, le puse el agua, le puse el café y le di al botón.

Después de pensárselo 4 minutos, sin moverse del lugar en el que se encontraba, me dio un pitido humeante de aprobación.



That is the question



"Ser o no ser...
el tormento de la duda invade mi persona, no me deja respirar...me oprime, y después de devanarme los sesos intentando sacar un juicio lo más racional posible y que se adapte a mis convicciones , a mis principios, a mi forma de pensar y de entender, dejo la calavera en el suelo, le doy una patada como si fuera un balón...y me río, porque en su choque contra la pared se parte en dos, igual que mi alma dividida por la duda...Sigo con la misma opresión en mis pulmones, pero ello no me impide coger una cerveza y con una sonrisa fugitiva pienso:
“to beer or not to beer”...y me la bebo de un trago."



El equipaje

Eduardo Úrculo"Siempre llevaba el mismo equipaje: en la maleta azul, los trajes más formales, las chaquetas minuciosamente dobladas, los pantalones marcados por una raya impecable, las camisas almidonadas y abotonadas…era un trabajo laborioso el de conservar la ropa perfectamente limpia y preparada para continuos viajes.
Las estaciones de tren se habían convertido en su segundo hogar, ¿segundo?...no, en su primer hogar, a donde iba no era su verdadero hogar y en todo caso pasaba más horas sentado en el andén que en su propio sofá…
Se había leído novelas y periódicos en el vagón, había conversado y conocido gente de los lugares más insospechados del país, pero ninguna conversación perduraba más de las horas de trayecto, ningún rostro volvía a repetirse y ninguna voz volvía a ser escuchada por sus oídos ávidos de experimentar la dulce sensación de encontrar los perfectos compañeros de viaje…
En la maleta roja los efectos personales se ordenaban de una forma casi obsesiva de tal manera que en cualquier momento pudiera acceder a ellos sin ni siquiera llegar a mirar. El abrigo color beig con los cuellos levantados era su mejor compañero de invierno y su sombrero su mejor aliado para esconder su rostro de las miradas ajenas… del frío.
Así era, a veces conversador y parlanchín, a veces retraído, introvertido y hasta tímido, siempre elegante, discreto y educado.Aquella tarde lluviosa y gris del mes de Noviembre después de años de recorrer el país, de no echar verdaderas raíces en ninguno de los lugares a donde iba, al bajar el escalón del tren y posar sus pies en la estación de sus ciudad , así, de repente, decidió que por fin era hora de quedarse quieto, de no moverse más, de disfrutar de su casa, del café de la mañana con sus amigos, del cine de su barrio, de la lectura relajada en su salón pero sobretodo… de disfrutar de sí mismo. Decidió que era hora de poner en práctica todo lo aprendido durante sus años viajeros y que el tiempo que le quedaba no lo iba a desperdiciar en un vagón de tren…así que puso sus maletas arrimadas a la pared, justo debajo del reloj del andén que marcaba las 7 y 10; la azul en primer lugar, a su derecha la roja y encima con cuidado de que no arrastrara por el suelo su abrigo doblado y su sombrero, él ya no los necesitaría más y... “tal vez haya alguien que esta noche decida…coger un tren” -pensó- y con paso firme y decidido abandonó la estación."



Sombra


Sombra estaba harta de ser sólo sombra. Estaba cansada de estar siempre por los suelos o estampada contra una pared…estaba harta de que la manipularan, de que los niños jugaran con ella a su antojo y de que los mayores le pasaran indiferentes por encima. Su vida había sido vacía desde el comienzo, dependiente, esperpéntica en la forma, una vida sin fondo…estaba ya agotada de existir en tonos grises, quería color, quería divertirse, ansiaba alegría, ya no podía más con su existencia esclava de alguien o algo que no era ella misma, se hartó de conformarse, se llenó de rebeldía. Ya no soportaba que cada cual viera en ella aquello que quería ver…deseaba disfrutar de una personalidad propia. 

-Si pudiera ser YO- …pensaba.
Sombra estaba harta de ser sólo eso, sombra…Y de repente un día, alentada por Esperanza, su amiga más optimista y arriesgada, decidió que podía cambiarlo todo, que nada era imposible, que las leyes de la física ya no la dominarían más…y tomando todo el impulso que su fuerza de voluntad le dio, saltó al lado contrario de sí misma...y dejó de existir. Así sin más, perdiendo todo lo que había arriesgado. 
Esperanza por su parte, mostrando el lado más cruel de su persona, la olvidó, porque a Esperanza siempre le sobran amigos y... alguna vez, le falta compasión. 


La mirada

Siempre había pensado que lo del sexo sin amor no iba conmigo, que yo no era de esas personas que sale un sábado buscando el polvo fácil, que cuando me acostaba con alguien no sólo le entregaba mi cuerpo, que mi alma siempre entraba en el lote...Pero ahora, después de tanto tiempo entregando mi alma, después de partirla en pedacitos para que nadie se quedara sin su parte, empecé a pensar que, quizás era el momento de no implicarme tanto en cada relación, que me vendría bien darle un descanso a mi corazón mientras el resto de mi cuerpo se divertía...y así fue como te encontré aquel miércoles por la noche (ni siquiera era el día más propicio para ello).
Me llevaste a tu casa, fue una noche intensa...follamos (vamos a llamar a las cosas por su nombre). El deseo sacudía nuestros cuerpos como descargas eléctricas. Me esposaste a tu cama sin compasión y nuestro sudor, saliva y demás fluidos se intercambiaron con la naturalidad con la que la sal y el agua se mezclan en el mar...Tú querías llamarme por mi nombre y como respuesta sólo te di una excusa para no hacerlo... únicamente te pedí una cosa: que no me miraras a los ojos...Accediste sin problemas.
Tus labios expertos recorrieron con pericia los lugares más recónditos de mi cuerpo que ya no era uno, ahora formaba parte de un conjunto de brazos, de piernas, de pechos, de sexos...y tu cuerpo era sólo una mitad del mío...Tus manos moldearon mi cuerpo a su antojo, mi boca suplicó la tuya varias veces y otras tantas, tu lengua dejó a la mía que entrara sin llamar...Comprendí que el sexo sin amor era posible y que al fin y al cabo el deseo abre puertas que los sentimientos cierran...
Entonces, cuando ya no quedaba en nosotros ni una sola gota de sudor que no hubiera sido satisfecha, incumpliste tu promesa: me miraste a los ojos, penetraste en ellos profundamente, te asomaste a su abismo sin permiso...y te llevaste mi libertad.
Me quitaste las esposas y me dejaste ir...pero ya era tarde, demasiado tarde para hacerte comprender que me habías hecho rehén de tu mirada...de por vida. 



¿Somos lo que comemos?


Imagen:  "Suicidals" de David HO
Aquel día cualquiera, empecé con mi dieta vegetal: fui eliminando la carne, la pasta , eliminé el arroz, los cereales, eliminé el aceite, el pan y hasta la leche…creía que me supondría un esfuerzo inhumano, pero resultó que no, que mi cuerpo se adaptó perfectamente a sus nuevos nutrientes,: nitrógeno, pentóxido de fósforo, boro, cobre,manganeso,zinc, hierro y molibdeno… abandoné por completo aquellas deliciosas hamburguesas y dejé de merendar los dulces que tanto me alegraban el día…las pizzas dejaron de ser mi cena de los viernes y los entrecots mi manjar de los domingos…abandoné aquella “dieta mediterránea” que sin ningún esfuerzo había hecho a mi medida y poco a poco me acostumbré a “sacarle el jugo” a la tierra que me rodeaba…"somos lo que comemos”, decían en los programas matinales de salud que algunas veces veía con cierto escepticismo…un día me desperté y pude ver que de mis dedos crecían pequeñas ramitas, mi pelo ensortijado tenía hojas y mi piel ya no era suave, mis codos eran verdaderos nudos y el tatoo del corazón atravesado por una flecha que me había hecho en el espalda parecía ahora estar grabado con un cuchillo…llovía intensamente…y entonces sentí por primera vez en mi vida que sabía exactamente lo que necesitaba y a dónde quería ir…Casi sin ser consciente de lo que hacía me puse mi vaquero y mi sudadera, me subí la capucha y caminé no sin antes tomarme mi ración de agua “enriquecida”.Cuando llegué al parque elegí el sitio, sin prisa, como si tuviera cientos de años por delante…y cuando por fin me acomodé me quité como pude los tenis, mis dedos se expandieron, penetraron en la tierra, despacio pero con decisión, haciéndola suya…me quité la ropa y todo mi ser sintió la libertad que tanto tiempo había añorado…cerré los ojos y sentí cómo la lluvia me alimentaba, me limpiaba, me descontaminaba, me renovaba, me hacía sentir yo mismo…En unos días una familia de gorrioncillos anidó entre las ramas de mi cabeza, ahora, por fin, comprendía el significado de aquella frase que tantas veces me había repetido mi madre: “no tienes más que pájaros en la cabeza…”

(para C.)




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